Responsabilidades de Mamá Cazoleta

Testimonio de una madre que dejó de ser la cazoleta de las responsabilidades ajenas.

Una historia que llegó a mí me ha hecho reflexionar sobre las responsabilidades que no tenemos que asumir. Quiero que lo leas porque cambiará tu forma de pensar.

Lo he titulado “La mamá Cazoleta”

responsabilidades-mama-cazoleta

Mi madre tenía muchos problemas. Había estado ganando peso y perdiendo pelo. No dormía, se mordía las uñas y los dientes le rechinaban.

Estaba irritable, gruñona y amargada. Siempre estaba enferma. Hasta que un día, de pronto, ella cambió.

Cierto día mi padre le dijo:

-Amor, llevo tres meses buscando empleo y no he encontrado nada, voy a tomarte unas cervecitas con los amigos.

Mi madre le contestó:

-Muy bien.

Mi hermano le dijo:

-Mamá voy mal en algunas asignaturas.

Mi madre le contestó:

-Está bien ya las recuperarás y si no lo haces repites, pero tú pagas la matrícula.

Mi hermana le dijo:

– Mamá me dí un golpe con el coche.

Mi madre le contestó:

– Está bien hija, llévalo al taller y busca cómo pagarlo. Mientras que lo arreglas podrás ir en autobús o en metro.

Todos en casa nos reunimos preocupados al ver estas reacciones. Decidimos hacerle un seguimiento. Sospechábamos que hubiese ido al médico y que le recetara unas pastillas de “Meimportauncarajo”. Seguramente también estaría tomando una sobredosis o posiblemente tuviera una adicción a algún medicamento anti-berrinche.

Pero cuál fue la sorpresa cuando todos nos reunimos en torno a ella y mi mamá nos explicó:

 

Me llevó mucho tiempo darme cuenta de que cada cual es responsable de su vida. Me llevó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, el estrés y las oraciones no resolverían vuestros problemas sino que agravaban los míos.

No soy responsable de las acciones de los demás, pero si soy responsable de las reacciones que yo tenga ante ellas.

Por lo tanto llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde.

He tomado cursos de yoga, de meditación, de desarrollo humano y todos tienen el mismo denominador común. Todos conducen al mismo punto y es que yo sola puedo tener decisión sobre mí misma. Vosotros tenéis todos los recursos necesarios para resolver vuestras propias vidas.

Podré daros mis consejos si me los pedís y de vosotros depende seguirlos o no.

Así es que de hoy en adelante dejaré de ser el saco de vuestras culpas, el receptáculo (cazoleta o recipiente) de vuestras responsabilidades. A partir de ahora os declaro a todos adultos, independientes y auto-suficientes.

Todos en casa nos quedamos mudos. Pero desde ese día la familia comenzó a funcionar mejor, porque todos saben lo que les corresponde hacer.responsabilidades

Autora: Una madre feliz.

Conclusión:

De nada sirve ser una mamá o una persona cazoleta. Lo único que te hará es agobiarte por asumir responsabilidades que no están en tus manos resolverlas. Cada cual tiene que tomar las riendas y ser responsables de sus actos. Cada uno tiene que cargar con las consecuencias de sus acciones. Podemos aconsejar y guiar  pero nunca pensar que es  tarea nuestra.

Si le quitas responsabilidad a un hijo, a tu pareja o a cualquier otra persona cometerás un error. No le dejarás crecer por muy adulto que sea porque estará acostumbrado a que le resuelvas los problemas o te anticipes a ellos, con lo cual nunca sabrá qué hacer antes las contrariedades.

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¿Alguna vez has sido como la mamá cazoleta? Yo para ser sincera si lo he sido en ocasiones, pero todo se aprende. 😉

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Carmen Cifuentes

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