La tiranía de la felicidad y el positivismo.

Felicidad y positivismo. Emoción y actitud impuesta.

Se habla mucho de la felicidad y del positivismo como si fuera algo que debemos y tenemos la obligación de alcanzar todos los días. ¡Claro que queremos ser felices, para eso venimos a la vida! ¡Por supuesto que queremos ser lo más positivos posibles! Pero… ¿se puede siempre?

La felicidad es un estado placentero y una sensación de bienestar. Ser positivo implica no caer en el desasosiego y en la tristeza. Pero se sabe por experiencia que la vida da giros inesperados y golpea a veces muy fuerte y en ese momento la felicidad y el positivismo ha dejado de existir para nosotros.

¿Quién no ha pasado una enfermedad suya o de algún familiar? ¿Quién no ha pasado por el duelo de perder a un ser querido? Todos en algún momento de la vida hemos lidiado con las emociones que vienen de las pérdidas y el dolor.

En estas situaciones, ¿crees que se le puede decir a una persona que sea feliz?, ¿que incluso olvide su tristeza y ponga en rostro su mejor sonrisa? Sería contraproducente, ¿verdad? Porque en esos momentos la tristeza es necesaria, es la emoción que toca y  hay que darle paso. Podemos acompañar y aliviar su tristeza pero no exigirle que sea feliz. Esa persona irá recuperando progresivamente su estado anímico hasta alcanzar su nivel deseado.

Quizá te preguntes por qué escribo hoy sobre este tema. Te lo voy a explicar.

Condenados a ser felices por obligación.

Yo soy la primera que me gusta estimular a las personas para que encuentren la manera de vivir dichosos y  saquen algo positivo cuando piensen que han fracasado o cuando el día les ha ido no muy bien. Es mi lema y mi filosofía de vida. Pero no quiero confundir a nadie ni formar parte de los embaucadores que hablan de la felicidad y el positivismo de una manera muy surrealista y obsesiva, haciendo que las personas entren en la frustración cuando no la consiguen.

Y, así no, así no se puede ir por la vida con tanta charlatanería. Las personas no son tontas y buscan su bienestar pero también son conscientes de que los días malos existen, que los momentos de tristeza también forman parte de la vida y que la desilusión, la decepción y el error está presente en nosotros y  son procesos naturales del ser humano, que a la vez pueden ser gestionados con habilidad y con la actitud adecuada.

Otra cosa es que una persona entrara en  un bucle emocional de tristeza, desánimo y  apatía, entonces ya el tema cambia y habrá que ponerse en manos de un profesional de la psicología. Pero si no es así, se sabe perfectamente que todos los días no son <<Lunas de Miel>>

La emoción sabemos que es una estado de ánimo y todas ellas tienen su función que les otorga utilidad y permite a la persona ejecutar con eficacia las reacciones conductuales apropiadas, independientemente del placer que generen.

Su función es preparar al organismo para ejecutar la conducta que se exige por las condiciones o circunstancias ambientales, movilizando la energía necesaria para ello.

PSICOLOGÍA DE LA EMOCIÓN: EL PROCESO EMOCIONAL

Mariano Chóliz Montañés
Dpto de Psicología Básica
Universidad de Valencia

Funciones 

  • El miedo, cuya función es facilitar el escape o la evitación.
  • La tristeza prepara a la persona a recapacitar sobre la pérdida y el valor que aportaba.
  • La ira es la reacción de autodefensa y ataque, que no debe terminar en agresión, pero sí sirve para cortar situaciones de enfrentamiento.

Por lo tanto si estas tres emociones tienen su función podemos decir que:

  • La felicidad también tiene la suya y que viene provocada por un logro, por una relación entre lo que se desea y se posee, entre las expectativas y las condiciones actuales de cada persona.
  • Favorece la interpretación positiva de los estímulos ambientales.
  • Es una situación placentera que busca una estabilidad emocional.
  • Nos facilita la empatía, favorece el rendimiento y desarrollo cognitivo.
  • Ayuda a la resolución de problemas y favorece en la creatividad y el aprendizaje.
  • Te permite disfrutar de los aspectos y matices de la vida.
  • Genera actitudes positivas y crea vínculos personales favoreciendo las relaciones.

Por consiguiente si sabemos que son muchos los beneficios que se obtienen cuando estamos felices, entonces…   ¿Por qué intentan vendernos la felicidad como si no supiéramos el placer que se consigue?

Señores y señoras divulgadores de la felicidad y positividad, dejen de parlotear y pongan los pies en el suelo viendo la realidad como es y como cada uno la tiene dependiendo de sus circunstancias. Ayuden a las personas a que ellos mismos la encuentren, pero no se la vendan. ¿Creen que una persona cuando está deprimida o pasando por un mal momento necesita oír “ sé feliz o  sonríe aunque duela»?

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Carmen Cifuentes

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