ACEPTACIÓN NO ES RENDICIÓN: RESILIENCIA

La aceptación

Aceptar es  hacerse cargo de una manera  activa,  realista y consciente de la situación en la cual nos encontramos.

Comencemos con un cuento:

La fábula del helecho y el bambú.

Un día decidí darme por vencido… renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.
-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.
-Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?
-Sí, respondí.
-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.
-En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.
-El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…
-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.
-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces… -Cuento oriental-

Aceptación no es rendición

Según el diccionario de la RAE, aceptar significa: «Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga» y «Asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación».

La rendición es la acción y efecto de rendir o rendirse. Este verbo hace referencia al sometimiento de alguien (“Las tropas de la nación africana se rindieron tras el avance de las fuerzas enemigas”), dar a alguien lo que le toca (“Tengo que rendir cuentas contigo”) o dar fruto o utilidad (“Este jugador rinde mejor cuando juega como defensor”).

¿Te encuentras en situaciones que parecen no tener salida? ¿Estás ya dando todo por perdido?

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La aceptación de la que te hablo significa tomar, más pronto o más tarde, la decisión de ver las cosas como realmente son.

Esta es una actitud que  nos prepara el camino y que a pesar de nuestros temores  cuando llegue el momento de tomar alguna decisión sabremos que tenemos que hacer.

La mayoría de nosotros pasaremos  acontecimientos  difíciles en nuestra vida  en  los cuales nos tocara desarrollar nuestra resiliencia.

Algunas personas logran adaptarse rápidamente, mientras que otras pueden quedarse demasiado tiempo en el sufrimiento y el dolor llegando a perjudicar su salud, su economía, sus relaciones personales y laborales.

Aceptación no es rendición.

La resiliencia es la capacidad de aceptar lo que nos ocurre siendo flexibles y salir fortalecido de esa experiencia que nos ha tocado vivir.

Aceptar una situación aunque no me guste, aceptar a una persona tal y como es, aceptar una perdida a pesar del dolor.

¿Para qué es necesario desarrollar nuestra resiliencia?

Ser resiliente significa que pese al dolor y las circunstancias adversas que nos encontremos, una persona es capaz de seguir con su vida sin perder el control o sentirse desbordado o incluso, empezar de nuevo cuando todo ha salido mal.

Una vez que eres consciente de ella, y de su importancia solo queda que la desarrolles y la pongas en práctica.

Esta capacidad tiene mucho que ver con el desarrollo de la inteligencia  emocional que es clave para adaptarse a situaciones de cambio tanto en el terreno laboral como personal.

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La capacidad de conocer y manejar nuestras emociones, nos da un gran poder sobre nosotros mismos para conseguir los objetivos que nos hemos propuesto.

Las emociones no surgen de los acontecimientos externos, sino de la valoración que nosotros hacemos de esos acontecimientos y de lo que pensamos sobre ellos.

En esta valoración tienen un peso fundamental nuestras creencias.

Si creemos que somos muy desgraciados nos sentiremos muy desgraciados.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor,siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”-Viktor Frankl-

Si   creemos que no hay solución, nos sentiremos hundidos. Así creamos nuestra realidad, a partir de lo que creemos que es.

Por lo tanto, aprende a modificar las creencias que te limitan  y las valoraciones en sentido positivo  porque será de gran ayuda para sentirnos mejor.

Lo que si depende de nosotros, que es donde reside nuestra libertad y nuestra fuerza, es en cambiar nuestra creencia, para así transformar y disminuir nuestro malestar.

7 Recomendaciones para  practicar tu resiliencia

  1. Quiere-te: Cultiva una visión positiva de ti y cuídate.
  2. Comunica-te: Desahógate expresando tus emociones.  Permítete redescubrirte.
  3. Relaciona-te: Establece buenas relaciones con tu entorno, es muy importante tener un grupo donde te sientas conectado (amigos, pareja, familia…).
  4. Ríe-te: Ser capaz de reírnos de nuestros propios problemas, de nuestros propios errores, es algo fundamental.
  5. Atreve-te: Consulta libros, terapias o recursos web, toma decisiones sin miedo.
  6. Valora-te  Pon en valor tus valores, identifícalos y sé coherente con ellos para   una vida  más plena.
  7. Conecta-te. Quien ha conectado con el sentido de su existencia  “su ¿para qué? “ tiene mayor capacidad para superar las adversidades cuando se presenten.  


No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.
Porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola,
porque yo te quiero. 

Mario Benedetti

1 comentario en “ACEPTACIÓN NO ES RENDICIÓN: RESILIENCIA”

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